Uno de los temas que más nos ha interesado desde que comenzamos con Verde Moscú es el de los procesos y tecnologías aplicadas al desarrollo textil en su vertientre ecológica. Después de varios años hemos sido testigos de los avances de las empresas textiles más comprometidas con el medio ambiente y de como el sector cada año consigue dar un paso más hacia la sostenibilidad.

La moda ecológica y sostenible no debe limitarse a tejidos ya existentes, sino que debe también abrirse a perspectivas futuras gracias a la aplicación de procesos tecnológicos. Si bien en algunos casos se trata de dar dos o tres pasos atrás para volver a procesos menos dañinos con el suelo, en otros casos, como el que nos ocupa hoy, el objetivo es aprovechar el desarrollo tecnológico para, bien elaborar tejidos artificiales de origen orgánico mediante procesos sostenibles (como las viscosas ecológicas) bien elaborar tejidos a partir de restos de otros tejidos o residuos reutilizados, en un proceso conocido como upcycling. De este procedimiento y sus resultados hablaremos en otra ocasión. Hoy nos centraremos en el primero de ellos, las viscosas ecológicas.

Las viscosas son productos derivados de pulpa de materia orgánica (celulosa) y que mediante un tratamiento químico permite obtener fibras para la elaboración de textiles. Se trata, por tanto, de fibras artificiales, puesto que son elaboradas de forma artificial en laboratorio, aunque su origen no es sintético sino orgánico. Su fuente original es natural, aunque su apariencia química es casi sintética. En su artículo publicado en 2008, Sarah Scaturro, científica textil, explica cómo apreció unas fibras de bambú de una camiseta que compró en un microscopio, y pudo ver que la fibra era geométrica, perfecta, sin irregularidades…Más parecida a una fibra sintética que a una fibra natural, como el algodón, llena de irregularidades.


Una perfecta fibra de bambú y una imperfecta fibra de algodón. Imagen tomada de Scaturro, Sarah (2008)

Desde sus inicios en la industria textil alrededor de 1915, los procesos utilizados han sido muy insostenibles, en parte por el uso de disulfuro de carbono. Sin embargo, la tecnología aplicada a estos procesos puede reducir el impacto de estos tejidos e incluso convertirlos en sostenibles. Es el caso de la empresa LENZING™ y las viscosas ecológicas que produce: TENCEL™, ECOVERO™  y REFIBRA™.
LENZING™ es una empresa radicada en Austria que desde hace años aplica procesos innovadores de tecnología textil con un objetivo y una misión de transformación ecológica y social. Sus procesos persiguen siempre la utilización y aprovechamiento total de los insumos, incluso cuando estos son «residuos» para la producción. De este modo, aunque de la madera extraen pulpa para elaborar la fibra, de esos restos también obtienen otros productos terciarios que se aprovechan como azúcar de madera para la industria farmacéutica, cenizas de sodio para fabricar cristal, sulfato de sodio para uso como detergente y furfural de serrín para alcohol y disolventes. Las maderas que utiliza, además, provienen de bosques sostenibles certificados FSC™ y PEFC™, radicados mayoritariamente en Escandinavia, países Bálticos, Rusia y Estados Unidos, y principalmente (aunque no exclusivamente) de la variedad de eucalipto, un árbol de rápida reforestación.

En ocasiones nos preguntamos si la tecnología no dispara el impacto ambiental del sector textil. Sarah Scaturro (2008) alerta que los procesos tecnológicos no solamente no son el enemigo, sino que, muy al contrario, pueden ser un enorme aliado del movimiento eco-fashion porque pueden tornar procesos muy insostenibles (como el que actualmente se sigue para la producción de rayón y otras viscosas) a procesos ecológicos. Según Scaturro, la tecnología puede apoyar procesos sostenibles, y el rechazarla supone una inercia de “ecocentrismo”. Sin caer en lo que Scaturro llama “tecnocentrismo”, es posible, o al menos eso entendemos desde nuestro blog, el optar por visiones equilibradas entre el desarrollo tecno-textil con un enfoque eco (lo que algunos ya llaman eco-tech) y una visión que a la vez promueva el retorno a formas de vida sostenibles basadas en pequeños agricultores de cultivos extensivos de algodón, transformándose a ecológicos y con ello reduciendo los insumos de su producción.

El TENCEL™ es un tejido desarrollado por LENZING de la familia del lyocell. Consiste en una texturización de pulpas de madera en fibras textiles, en un “circuito circular que permite reutilizar el agua utilizada hasta en un 99%” (Lenzing, s/f). El producto resultante es un tejido de grandes cualidades y versatilidad, suave, sedoso y de notable resistencia. Al final de su vida útil es una fibra compostable que no genera micro-plásticos.

El ECOVERO es otro tejido de la familia de las viscosas ecológicas. El ECOVERO es una viscosa procedente de celulosa realizada de manera sostenible. En su proceso se reduce hasta un 50% la generación de residuos que se generan en la producción habitual de viscosa. El resultado es, al igual que sucede con el rayón convencional, el de un tejido suave y sedoso. También es una fibra finalmente compostable.

La REFIBRA es un tejido elaborado a partir de restos de algodón, proveniente de retales de la industria que se rescatan del proceso de incineración. A estos retales se le extrae la pulpa y se mezcla con la de madera, produciendo un tejido sedoso con aspecto algodonado. El resultado, además, y teniendo en cuenta que el algodón utilizado proviene del reciclaje, el ahorro de agua en la generación de este tejido puede alcanzar un 95% respecto al algodón convencional. De nuevo, tampoco genera microplásticos al final de su vida útil, y es igualmente compostable.

La pulpa de madera se transforma de modo sostenible en fibra. Imagen cortesía de Armedangels.

Estos tres ejemplos muestran hasta qué punto es posible utilizar de manera responsable los recursos tecnológicos disponibles. Todas las viscosas requieren de procesos químicos en cuyos procesos siempre existe un impacto ambiental. En Verde Moscú optamos por aquellas que reducen y minimizan su impacto, tanto ambiental como social. En este sentido entendemos la sostenibilidad como un proceso abierto y en constante avance. No todo está conseguido, ni mucho menos, pero las opciones cada vez son más y mejores.